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Los verdaderos amigos
Aristóteles en el Libro Magna Moralia, Cap XIII, de la amistad, nos explica que entiende el por amistad: "En nuestra opinión, solo cabe verdadera amistad donde hay reciprocidad de afectos. Pero la amistad, el amor a Dios, no tiene reciprocidad, y la amistad es imposible. Tampoco puede haber reciprocidad de amistad con las cosas inanimadas...Por lo tanto no es objeto de nuestro estudio la amistad o el amor de Dios...."
Todos los análisis de Aristóteles hay que hacerlos desde este punto, porque Aristóteles no estudia el espíritu sino el alma humana.
En Etica Eudemia, Libro VII, sostiene: "Se dicen, además, sobre la amistad afirmaciones como: "la amistad es igualdad", "los verdaderos amigos tienen una sola alma". Todas estas afirmaciones se refieren al individuo, pues esta es la manera como el individuo se desea el bien a si mismo...Y desear, principalmente, la existencia, el convivir, el compartir la alegría y el dolor y ser, por lo tanto, una sola alma, y no poder vivir el uno sin el otro, sino desear morir juntos."
Aristóteles nos esta hablando del individuo como amigo, no solo como amigo de otros sino como amigo de si mismo, del alma como unidad. Cuando el alma es múltiple y lucha contra si misma (por efecto de las pasiones por ejemplo) el hombre puede ser enemigo de si mismo.
Una sola alma, un solo corazón. Hablar de una sola alma es hablar de la concordia, la unión de corazones, la union de voluntades. En la verdadera amistad el hombre es amigo de si mismo y del prójimo. En la verdadera amistad los hombres no estan juntos por placer o por la busqueda de algun beneficio sino por la busqueda del bien. El bien une a los hombres en la verdadera amistad, es por esto que podemos decir de otra manera que los verdaderos amigos comparten la misma alma.
El bien y el mal dan origen a distintas formas de amistad, en los hombres pervertidos no podemos hablar de lo mismo ya que el hombre pervertido no es uno sino multiple. En la falsedad en cuanto los deseos se oponen surgen las disputas. Compartimos con el otro nuestra esencia, nuestra alma, solo en el plano de la verdad y el bien.