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Recibir al Reino de Dios como niños

El Reino de Dios es para los niños El Reino de Dios es para los niños

En los evangelios sinópticos es decir los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas hay una referencia a los niños que visitan a Jesús. No hay en el evangelio de Juan una referencia al encuentro de los niños con Jesús.
En el Evangelio de Lucas, Jesús al recibir a los niños les dijo a los discípulos:
También le presentaban a los niños pequeños, para que los tocara; pero al ver esto, los discípulos los reprendían. Entonces Jesús los hizo llamar y dijo: Dejen que los niños se acerquen a mi y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe al Reino de Dios como a un niño, no entrara en el." Juan 18:15-17
El Reino de Dios es la transformación del hombre hacia su naturaleza, es decir la conformidad a Dios. Según la Biblia el hombre es bueno por naturaleza. Todo ser tiende a su bien o perfección explica Tomas de Aquino. Ejemplo: la casa es buena cuando esta terminada, el fruto es bueno cuando esta maduro.
En esta transformación del hombre hay un segundo nacimiento, por eso "somos niños de nuevo" o dicho de otra manera "somos niños dos veces".
En el evangelio de Juan, Jesús le dice a Nicodemo:

Lo que nace de la carne es carne,
lo que nace del espíritu es espíritu.
No te extrañes que te haya dicho:
Ustedes tienen que renacer de lo alto.
Juan 3: 6-7

Hay dos nacimientos, uno es nacer de la carne, el nacimiento físico, el otro es el nacimiento espiritual, el segundo nacimiento.
Este segundo nacimiento es recibir al espíritu santo, la esencia de Dios, en filosofía este nacimiento se llama Gnosis. A través de este nacimiento somos sabios como Dios es sabio. Este nacimiento es el arrepentimiento de corazón pidiendo sabiduría a Dios, a través de el recibimos los 7 dones del espíritu santo y somos niños de nuevo, "niños espirituales".
Es así que recibimos el reino de Dios, siendo personas renovadas al espíritu, y esta renovación tiene un camino, el don de la serenidad o temor de Dios, también conocido como constancia, firmeza, devoción.
La parábola del sembrador nos enseña a ser niños de nuevo, recibiendo la palabra, reteniéndola y poniéndola en practica con constancia, es asi que alcanzamos la iluminación interior, la semejanza a Dios.